Nuestra Gente

Los dominicanos tienen la reputación de ser de las personas más amistosas que puedes conocer. Destilan pasión, en la velocidad a la que hablan, en la forma en que se visten y bailan, y en el abrazo a su prójimo, ya sea vecino o visitante. Su energía explosiva podría explicarse en su mezcla de raíces taínas, africanas y europeas. Pero también otras comunidades europeas, asiáticas y de Oriente Medio han influido y enriquecido el paisaje cultural de República Dominicana desde el siglo XIX, convirtiendo a la población y la cultura en un fascinante mestizaje. Verás cómo nuestras numerosas influencias se manifiestan a través de las regiones en la comida, la música, las celebraciones y las costumbres.

 

Orígenes Taínos

Los primeros habitantes de República Dominicana fueron los valientes y hábiles indígenas, Taíno-Arawak, que se establecieron por primera vez en este lado de la isla antes de la llegada de Cristóbal Colón y los españoles. Los taínos tenían múltiples reinos, cada uno gobernado por un jefe o cacique, y coexistían pacíficamente. Hubo varios valientes líderes taínos que se rebelaron contra la colonización y esclavitud española. El Cacique Caonabo, de la región de Samaná fue el primero en dirigir una revuelta.

Los taínos practicaban una agricultura compleja, pero también eran artesanos talentosos y creían en el poder medicinal de las plantas y los remedios naturales. Hoy en día, su único vestigio se encuentra en las cuevas donde dejaron pictografías y petroglifos, principalmente en Samaná, Bayahíbe, San Cristóbal y Enriquillo, al igual que los distintos museos alrededor del país, en especial el Museo del Hombre Dominicano en Santo Domingo, y  el Museo Arqueológico Regional Altos de Chavón en La Romana.

 

Inmigrantes

La naturaleza acogedora de República Dominicana, junto con los acontecimientos históricos, ha dado lugar a que varias comunidades migrantes se establezcan y se mezclen con la diversidad cultural de República Dominicana. Algunos son bastante recientes, mientras que otros se establecieron aquí en los siglos XIX y XX.   

Sosúa cuenta con una comunidad judía, debido a los aproximadamente 600 judíos que llegaron entre 1940 y 1945 escapando de la persecución Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a las visas ofrecidas por el gobierno dominicano. El Museo Judío en Sosúa conmemora su viaje y contribuciones a las industrias de carnes y lácteos en la costa norte.

Al sureste de República Dominicana, en San Pedro de Macorís, están los Cocolos, afro-descendientes de las islas vecinas del Caribe de habla inglesa como Tórtola, Antigua y St. Vincent, entre otras quienes emigraron a República Dominicana a finales el siglo XIX. Trabajaron como obreros y técnicos en la industria de la producción azucarera dominicana. En Samaná, los descendientes de afroamericanos estadounidenses liberados que se trasladaron a República Dominicana en el siglo XIX siguen practicando su religión y sus rituales.

En las montañas del centro del país encontrarás la comunidad japonesa en Constanza, y comunidades francesas e italianas al norte en la península de Samaná.

República Dominicana también cuenta con una pequeña pero sólida comunidad libanesa, siria y palestina que emigró del Imperio Otomano a principios del siglo XX. Poco a poco se integraron a la cultura dominicana, ascendiendo a altos rangos políticos.

Todos estos grupos han contribuido en gran medida al crecimiento y la composición cultural de República Dominicana, reflejado en la comida, la cultura y los eventos en todo el país.

 

Los Dominicanos Hoy

No tardarás mucho en conocer a los locales o en darte cuenta de la manera en que los dominicanos viven. Mientras que el modernismo y la globalización han afectado la manera de vivir en las grandes y pequeñas ciudades, los dominicanos continúan igual en sus interacciones con otras personas. La cortesía y hospitalidad son valores centrales, particularmente en las áreas rurales. Ayudar a los visitantes o vecinos, y compartir un plato de comida son actividades normales. La familia tiene una gran importancia, debe ser cuidada y apreciada. Ve a la playa o ríos los fines de semana y descubrirás el amor de los dominicanos por pasar tiempo con sus seres queridos, cocinando al aire libre y compartiendo risas. Afectuosos en palabras y acciones, el romance corre en la sangre de los dominicanos. La vida debe ser compartida y vivida plenamente.

Tradiciones

Mientras que ciertas tradiciones son cada vez menos practicadas en las ciudades en comparación al pasado, aún permanece la importancia de dos temporadas, principalmente en las zonas rurales, y que son celebradas en familia: la Navidad y la Pascua.

Cada una de estas fiestas representa un tiempo simbólico para los dominicanos, los cuales vuelven a sus respectivos pueblos de origen con sus familias y pasan las celebraciones con sus seres queridos, cocinando y disfrutando de platos tradicionales, bailando y relajándose.

La Navidad es una de las épocas más festivas del año, aparte del carnaval en febrero.  Esto es particularmente notable en el campo, cuando las familias se reúnen y van de casa en casa para comer, beber y bailar. En Nochebuena, se asan cerdos enteros en el patio trasero durante toda la noche, mientras las familias escuchan música y comparten bebidas, y todo el mundo vigila la carne. La tradición es quedarse despierto y festejar hasta el amanecer, cuando la carne está finalmente lista.

Durante la Pascua, en Semana Santa–el otro fin de semana festivo más largo–, los dominicanos escapan de su rutina diaria como lo hacen en Navidad. Mientras algunos se dirigen a la playa en lugar de practicar la religión, las tradiciones permanecen: celebrar la Semana Santa yendo a la iglesia el Viernes Santo y el Sábado Santo, pero también disfrutando de abundantes tazones de habichuelas con dulce, un postre dominicano de frijoles dulces típico en esta época del año.

Religión

La mayoría de los dominicanos son católicos romanos, pero también hay otras denominaciones cristianas, incluyendo los testigos de Jehová y los evangelistas. Hoy en día, en las zonas rurales también se siguen practicando varias formas de religión sincrética, una influencia africana. No importa la religión que practiquen, los dominicanos son un pueblo de fe con una fuerte creencia en Dios. Escucharás referencias a ese efecto en su lenguaje cotidiano.

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